jueves, 18 de diciembre de 2008

Agricultura en la España Moderna (Antonio Eiras Roel)

Producción y precios agrícolas en la Galicia atlántica en los siglos XVII-XVIII. Un intento de aproximación a la coyuntura agraria:

a) La producción:

Producción como variable "independiente" porque se entiende que en los siglos XVII.XVIII ésta es la que influye sobre la evolución de la población y de los precios, más que a la inversa. Por lo tanto, posición de los autores contraria a la de muchos otros estudiosos contemporáneos, que sostienen la primacía de la población y de los precios sobre la producción agraria (J. Vicéns Vives, B. H. Slicher van Bath, E. Boserup, etc.) y más próxima a la de los autores que creen para la época preindustrial en la influencia determinante de la marcha de la producción agrícola o agropecuaria sobre el crecimiento de la población (P. Goubert, E. Le Roy Ladurie) y sobre la formación de los precios (M. Morineau).

Las series de arrendamiento diezmales que usan para el estudio las contemplan únicamente desde el punto de vista del movimiento de larga duración de aquélla, renunciando a las posibilidades desiguales que ofrecen para apreciar las fluctuaciones cíclicas. De este modo, para observar el movimiento de larga duración combinan las ventanas de la observación por ciclos y de la observación por décadas. Las cuatro primeras décadas del XVII son de ligera contracción, en las que se adivina la continuidad de la crisis finisecular del XVI, iniciada, según todos los indicios, ya a la altura de los años 1580. Desde el interior de la década 1640-50, el hecho mayor dominante es la temprana y pujante elevación de la producción durante toda la larga fase de expansión agraria (1644-1727), epilogada por un leve crecimiento "estagnante" hasta 1753, que en la Galicia occidental se liga a la expansión del maíz y a las transformaciones agrarias que comporta. El segundo hecho mayor a retener es el igualmente temprano agotamiento y decadencia de la producción, desde 1754 hasta el fin de las guerras napoleónicas.

b) La población:

Los autores se lamentan de la falta de documentación 100% fiable para su estudio (los registros parroquiales del XVII presentan lagunas y los recuentos territoriales no surgen hasta el XVIII). De este modo, se centran básicamente en un par de comarcas de la Galicia atlántica, entre las que han sido estudiadas por el momento, la orla litoral de la Lanzada y el valle fluvial de la Ulla.

La recesión demográfica de la primera mitad del XVII recibe por el momento una mera formulación hipotética, basada en el movimiento de la producción y en el comportamiento de los precios y demás variables conocidas. Contadas series parroquilaes hasta ahora disponibles anticipan el comienzo de una recuperación demográfica; aunque deben ser vistas con cautela. Admiten algunas excepciones locales en cuanto a la fecha más o menos temprana del final de recesión demográfica (en algunas localidades conocidas parece darse antes de 1644), cuestión relacionada con la precoz implantación del maíz en algunas comarcas privilegiadas de la Galicia atlántica. Desde 1644, la idea dominante es la precoz e intensa recuperación demográfica, general y sostenida (con algunas leves caídas momentáneas), que se extiende durante una centuria. Desde mediados del XVIII este crecimiento se ralentiza y deja de mostrarse unánime: algunas comarcas detienen su crecimiento demográfico en 1754, otras en 1769, algunas otras muestran una reactivación finisecular; pero en el conjunto de la Galicia atlántica la fase más intensa del desarrollo demográfico es la centuria 1650-1750.

c) Los precios:

Los índices muestran la existencia de cuatro fases bien definidas en el movimiento de los precios del grano:
1_ Fase de estancamiento (1600-1651), que sucede al período de alza de precios de 1550-1600, y cuya característica es el escaso movimiento de los índices. Los cereales, que han venido experimentando en toda la segunda mitad del XVI (y sobre todo en el último cuarto de siglo) un alza ininterrumpida de precios, hasta duplicar en 1600 el nivel de 1550, se mantienen durante la primera mitad del XVII fluctuando en torno al índice 100.
2_ Fase corta de alza de precios (1652-1681), cuya característica es la continuidad y uniformidad del movimiento. En treinta años los precios medios de los cereales suben casi un 60 por 100.
3_ Fase de contracción (1682-1727), cuya característica es la inestabilidad, ligada indudablemente a violentas fluctuaciones cíclicas de las cosechas, que parecen registrar los elevados valores de los coeficientes de variación del período. Del nivel 160, en el año 1680, los precios se desploman al nivel 100; y tras una violenta subida durante un ciclo, retornan al final del período al nivel 120.
4_ Fase larga de alza de precios (1728- 1817), cuya característica es la intensidad y la continuidad del movimiento. En noventa años los precios agrarios casi se quintuplican, pasando del nivel 120 al nivel 570 en la media de los tres cereales, y éste parece ser el hecho dominante de la coyuntura bisecular de los precios. El alza de los precios es aquí más precoz y más fuerte que en el interior de la Península.

Respecto a los precios de la carne y el vino, su movimiento no es enteramente uniforme con el de los cereales. Durante la fase de estancamiento de la primera mitad del siglo XVII los índices de precios de la carne y del vino caen por debajo de los de los cereales perceptiblemente. Durante la fase corta subsiguiente de alza general de precios los de la carne y el vino acompañan, e incluso superan ligeramente, a los de los cereales en su subida. Durante la fase de inestabilidad de 1682- 1727 el comportamiento de la carne y del vino es variable, pudiendo afirmarse que en conjunto suben menos qu los de los cereales en los momentos de baja de precios. Por último, durante la fase larga alcista de 1728- 1817 la ley histórico-económica por la que los granos aventajan siempre en su alza a los alimentos superiores se cumple de modo desigual según los productos: hasta los primeros años del XIX el precio de los granos aumenta casi el doble que los del carnero y del vino, pero mantiene aproximadamente el mismo ritmo de crecimiento que los de la carne de vacuno.

Fuente: Antonio Eiras Roel, Estudios sobre agricultura y población en la España Moderna, Santiago, 1990

miércoles, 17 de diciembre de 2008

La agricultura en la Edad Moderna (II)

. Agricultura en los Países Bajos:

Se declaró un modelo de agricultura científica. Tenían un nivel técnico muy superior al del resto de Europa. Ampliaron las superficies cultivables mediante los polders (por un sistema de enclosures, es decir, les permitía ganar tierras y también dejarlas en buen estado para la agricultura). Además usaron molinos de viento muy avanzados y sistemas de abonado superiores a los del resto del continente (para ello usaban también los residuos humanos de las coudades: zona urbana era importante). Asimismo, había un mercado muy desarrollado.

Pudieron ampliar los cultivos y establecer los sistemas de rotación, muy superiores a los de Europa: poseían más agua y más estiércol. Al tener más abono animal, conllevaba que tenían más terrenos para alimentar al ganado, dedicándole menos tierras al cereal. De este modo, rendían más y eran grandes distribuidores de trigo: la zona de Suecia llevaba trigo a Europa con Holanda como intermediaria. Cuando las Provincias Unidas cultivaban cereal, antes que para la subsistencia era para venderlo en el mercado, lo que con llevaba grandes beneficios. Los holandeses, de este modo, van a empezar a extender el cultivo del cereal hasta el año 1550; pero a finales del XVI van a pasar del trigo a los cereales mixtos y a la ganadería estabulada.

En los Países Bajos también se llegaron a perfeccionar las rotaciones sin barbecho, aumentaron la eficacia de los arados y, por último, usaron los molinos de viento para un mejor drenaje de los campos.

En conclusión, agricultura excepcional con mayores rendimientos gracias a una mayor tecnificación, a un mejor equilibrio con la ganadería y a los apollos para su control del comercio. Cerca de la mitad de la tierra era de los campos, estando los agricultores más interesados en la producción (incluso los más desfavorecidos tenían derechos constitudinarios que les permitía seguir al frente de las tierras).

. La agricultura en Inglaterra:

En los siglos XVI-XVII fue una excepción en el continente. En el caso inglés se produjeron diferentes variantes que escaparon a este círculo vicioso que se había formado en Europa. La cuestión de fondo era la revolución agrícola que precedió a la industrial. En el sistema agrario inglés existían dos notas diferenciales al resto del continente: en primer lugar el sistema agrario inglés dio origen a una estructura social, donde la gentry tuvo mucho interés en subir beneficios. Esto se debió al surgimiento de esta nueva clase tras arrasarse gran parte de la nobleza por la Guerra de los Cien Años y la de las Dos Rosas. Además la separación de Roma otorgó nuevas propiedades a esta clase, que propició e intentó aumentar la producción y la diversificación (ej: zanahoria, nabos, patata, trevol, etc.) -> Alimentan a la cabaña ganadera del país y, por lo tanto, había un mayor equilibrio entre ganadería y agricultura.

En este punto los historiadores han puesto atención a en los enclosures, que eran tierras cercadas (setos, vallas, zarzas...), que antes eran openfields y en aquel momento, con este proceso, pasaron a ser propiedad privada, que a su vez va a ser destinada al cultivo de productos que otorgaran beneficios (= agricultura empresarial). Esto estaba relacionado con otros factores: el mercado inglés era importante, así como su actividad protoindustrial. Los propietarios reinvertían los beneficios en mejorar los cultivos, lo que conllevaba una mayor diversificación y mejoras técnicas (ejemplos: sistema de tres hojas, desecación de pantanos, etc.). Los historiadores, especialmente la historia marxista, se han preocupado por los enclosures, ya que prácticamente crearon una nueva estructura social: con el cercado muchos campesinos no pudieron salir adelante y se convertían en un proletariado rural o se iban a las ciudades a trabajar en actividades industriales (postura defendida por los marxistas). Actualmente, en la agricultura inglesa se ve que este proceso realmente existió, pero algunos estudios recientes afirman que los enclosures no produjeron tantos beneficios y que las ganancias en la agricultura del siglo XVI no sólo se produjeron en la cerrada. Asimismo, los cercamientos estaban muy localizados en zonas como las cercanías a Londres, las highlands, etc., pero en otros espacios no ocurría esto. De hecho, entre 1500 y 1650 sólo el 10% de las tierras era cercada. Además, esta actividad no fue constante si no que fue a saltos. Pero a partir de 1650 se incrementó el proceso. Los cercamientos ya no se veían como el cataclismo de una sociedad agrícola tradicional, si no que el proceso reforzó las divisiones sociales que ya estaban presentes. También se está reconsiderando si los cercamientos se encontraban en el origen de la mejora de la productividad.

En definitiva, esta cuestión de los enclosures fue construida por el marxismo británico, que en la actualidad se está matizando.

. Agricultura en el siglo XVIII:

Las sociedades y economías de 1800 eran más similares a las del 1700 que a las del 1900: predominio en la agricultura del cereal. Los rendimientos durante el siglo XVIII continuaban siendo muy flojos, pero durante el siglo XVIII avanzó la técnica (nuevos arados, nuevos sistemas de tracción, etc.), pero de manera limitada, con lo que tenemos unas características similares a las de los siglos anteriores.

Los mayores cambios fueron la expansión de nuevos cultivos de subsistencia, como la patata y el maíz (ejemplo: en el siglo XVII el maíz salvó la demografía de la Cornisa Cantábrica). Al principio hubo reticencias a su consumo, pero acabaron por imponerse. También se generalizó la producción de frutos secos y de la vid para la venta al exterior.

Durante el siglo XVIII la geografía económica estaba formada por un entramado de espacios regionales (nacionales, supranacionales): la agricultura dará productos para el consumo y para la industria, como el cáñamo, algodón, lino, seda, etc. Además mejoró el clima, con lo que mejoraron las cosechas. La agricultura del siglo XVIII generó una gran diversidad de realidades, desde la agricultura cerealística tradicional, hasta zonas como los Países Bajos, Normandía y el Valle Po, con agriculturas modernas y más especializadas en productos.

El panorama parecía ser muy similar al de los siglos anteriores, pero al profundizar se ven muchas excepciones que empezarán a alimentar un nuevo tipo de sistema económico.

martes, 16 de diciembre de 2008

La agricultura en la Edad Moderna


. CARACTERÍSTICAS:

. El cultivo básico era el cereal.
. Escasa tecnificación, poco y lento avance tecnológico.
. Limitación de las expansiones del campo. Relación entre la expansión del siglo XVI y el declive del XVII, debido al aumento de la población y de los medios de pago (más adelante ampliado). La producción pasó a ser recogida para ser vendida (por oro y plata = más moneda). Había que cubrir autoconsumo y necesidades de mercado.
. Agricultura extensiva -> Dejar que el grano críe por su propia cuenta (al contrario de la agricultura intensiva). Planteamiento sujeto a cualquier inclemencia metereológica (ventiscas, por ejemplo). Casi la única defensa usada en la época ante las plagas era la oracíón (ejemplo: plagas de langosta en España en el siglo XVII). Todo ello debido, sobre todo, a la escasa tecnificación de la agricultura.

En cuanto a la propiedad, se diferenciaba en función de la titularidad o en función del uso (no era lo mismo el dominio jurisdiccional que el útil). Ambos otorgaban derechos.
. Dominio jurisdiccional: señoríos, donde el señor podía ejercer dominio sobre sus siervos y tierras. Titularidad.
. Dominio útil: sentido que se le da a la tierra según los que se trabaje en ella (por una persona en concreto, se "adueña" de ella).
La Corona puede otorgar lo primero, pero no lo segundo. Naturalmente, ambos casos no se encontraban en igualdad de condiciones.

Por otro lado, estaba y está la propiedad privada frente a la propiedad pública. Durante la Edad Moderna va a existir un tipo de propiedad que será comunal, perteneciente a los ayuntamientos. En el caso español, este tipo de propiedad se dividirá en propios y comunes. Los bienes de propios eran aquellas propiedades que se arrendaban por parte de los ayuntamientos al mejor postor. Esto era un ingreso municipal. Los comunes en cambio podían ser usados por cualquier habitante.

En la Edad Moderna hubo una tendencia a la privatización. Cada vez más, la propiedad comunal va a ir disminuyendo en favor de la propiedad privada. Esta tendencia es general en Europa.

En cuanto a producción y productividad, ésta en general era baja, con bajos rendimientos (en cosechas medias, grano bajo). Por cada grano cultivado, había que tener en cuenta las tasas de reproducción, los impuestos (señoriales, eclesiásticos, etc.), lo que había que descontar (por enviarlo al mercado o pagar a un señor...).

La producción tendió a aumentar en el siglo XVI (a partir de 1580/90), pero no la productividad (relacionado con la ley de rendimientos decrecientes). En el siglo XVI, se dio el crecimiento demográfico por un lado; por otro se dio un aumento de los medios de pago (monetarios, como el oro y la plata, y no monetario, como las letras de cambio). En cuanto a los terrenos de cultivo, debido al aumento demográfico, aumento por lo tanto de los terrenos cultivables. Esto conllevó que estos terrenos fueran empeorando en cuanto a calidad. Un ejemplo: un campesino podría tener en 1520, dos mulas. En 1550, cuatro mulas. Y en 1570, con suerte, también cuatro mulas (cada vez eran más caras, debido a la Revolución de los Precios), con lo que los rendimientos/producción ya no pueden dar más de sí y tienden a bajar.

Además se va a ir produciendo un mayor y progresivo desequilibrio con la ganadería. En el s. XVI, todo el terreno debía dedicarse al cultivo del cereal, con lo que poco a poco la ganadería va relegándose a un segundo plano. Como en ese momento hay que alimentar a más gente y están aumentando los precios, lo que interesa es sacar al mercado, no la ganadería. Pero ésta era un complemento para la agricultura (se necesitaba un equilibrio). Sólo se salvó Holanda.

Cambio también tecnológico, donde se fueron sustituyendo bueyes por mulas (una mula ara más rápido. Además, tienden a ser más resistentes, comiendo menos). Pero las mulas tienen un grave problema: aran más rápido, pero peor. No tienen tanta fuerza, el arado no entra tan profundamente en la tierra, con lo que la recuperación de ésta tarda más y no es de tan buena calidad. También, al no entrar bien el grano, es más fácil que los cultivos saliesen dañados con las ventiscas. Característica de la recuperación de la tierra: se usaban abonos cada vez más escasos, con sistemas de rotación muy primarios, siendo el más extendido el de año y medio = barbecho. Poco a poco; aunque de forma excepcional, se va a ir introduciendo un nuevo sistema de cultivo, que era el de tres hojas o Norfolk. Éste consistía en campo dividido en tres partes (una de ellas serviría para alimentar al ganado).

miércoles, 10 de diciembre de 2008

la teoría del valor del trabajo

La única teoría del valor trabajo en Smith se presenta cuando el autor analiza la sociedad ruda y primitiva y establece que allí el único determinante del valor de un objeto es el trabajo que costó adquirirlo a su poseedor, caso que ilustra con su famoso ejemplo del castor y el ciervo. Pero el eje central sobre el cual se basa su estudio no es aquella sociedad ruda, sino mas bien la sociedad civilizada, donde los medios de producción y el capital han sido apropiados por agentes privados. Allí, dice Smith, el trabajo no mide sólo aquella parte del precio que se resuelve en él, sino también el que se resuelve en beneficios y rentas. Así, el trabajador incorpora valor a la mercancía, pero no recibe el total de éste sino la parte correspondiente a salarios y el valor restante va destinado a pagar los beneficios del capital y la renta. Es notable como entonces, para Smith, el trabajo humano es en última instancia la causa de valor, pero explica que en la sociedad capitalista este valor no corresponde totalmente a quien lo añade, pues existe una "clase de hombres" que destinan su capital para adelantar los salarios y que deben recibir un beneficio sobre su inversión.
Así, el precio se resuelve tres partes o componentes: la primera parte va destinada a los salarios de los trabajadores, la segunda a los beneficios del capital de quien lo invierte y la tercera y última porción va destinada al terrateniente. Cuando las tasas a que se pagan estas masas de beneficio están equilibrio, se puede hablar de un precio natural de la mercancía. Así lo plantea Smith: "el mismo precio natural varía con la tasa natural de cada uno de sus componentes: salario, beneficio y renta".
Una postulación formal propuesta por Sraffa es la siguiente: P* = S S* + B* + R* donde ( * ) indica el estado de equilibrio, tanto del precio P como de cada una de las tasas de beneficio (Salario, Beneficio y Renta). Smith indica que las tasas de beneficio están determinadas por "las condiciones generales de la sociedad", que se proyectan en el grado de desarrollo de ésta, definido por el autor como de progreso, estancamiento y decadencia.
El precio efectivo o de mercado estará dado por la proporción entre la cantidad llevada al mercado y la demanda proveniente de las personas que están dispuestas a pagar el precio natural de la mercancía. Smith afirma que en una sociedad de libre concurrencia, la competencia permite que las fuerzas de la oferta y la demanda actúen sobre los precios de mercado dirigiéndolos a su nivel natural. En efecto: "El precio natural es como un precio central en torno al cual gravitan constantemente los precios de todas las mercancías. (…) El esfuerzo total desarrollado para traer cualquier mercancía al mercado se ajusta naturalmente a la forma de la demanda efectiva".




http://www.gestiopolis.com/recursos/documentos/fulldocs/eco/tevalor.htm

El liberalismo económico

La obra de Adam Smith es comparable a la de Goethe en el sentido de que ambas figuras iniciaron el camino a la contemporaneidad pero siguen siendo hombres del Antiguo Régimen. La riqueza de las naciones, la obra más importante de Smith, se publicó en 1776 por lo tanto es anterior a las grandes manifestaciones de la Revolución Industrial, por eso como dice Michel Baud en su historia del capitalismo el mundo que vivió Adam Smith es el mundo anterior a la incorporación a la máquina de vapor. Smith no vivió la Revolución en toda su extensión, Por ejemplo no asistió al movimiento del campo a la ciudad, los conflictos obreros, o el perfil que adquirió el empresario, podemos decir que la obra de Smith está escrita desde posiciones del Antiguo Régimen.
Adam Smith (1723-1790) nació en Escocia y se educó en un ambiente familiarizado con la economía, pues su padre era agente de aduanas. Estudió en Glasgow y Oxford, y llegó a ser profesor de filosofía y lógica en Glasgow, de hecho su primera obra es de filosofía. Más tarde Smith fue contratado como tutor del hijo de un noble inglés y le acompañó por sus viajes por Europa. Gracias a estos viajes Smith conoció a Quesnay, Turgot y D´Lambert, y pudo ver de primera mano la situación económica del continente.
A partir de 1766 empezó a escribir la Riqueza de las Naciones, que tuvo un éxito inmediato y una gran aceptación, de hecho, el primer ministro de Inglaterra elogió la obra. El éxito de la misma radica en que fue capaz de divulgar muchas ideas, la mayoría ya existentes, por eso hay autores como Schumpeter que han desmitificado a Smith en su papel como visionario y defienden que más bien fue un compilador y un divulgador.
La Riqueza de las naciones es una obra larga y difícil de leer debido al desorden de ideas expuestas, pero cuenta con varias ventajas. La primera es que está muy bien redactada, pues está escrita con una prosa ágil. Además está plagada de de datos que Smith recogió en sus viajes y expuso en su obra. También presenta toques de humor e ironía.
La obra presenta tres conceptos fundamentales: 1º la naturaleza del sistema económico, donde Smith analiza las fuerzas del desarrollo de la economía, 2º los precios y los salarios, que llevaran al desarrollo de una teoría del valor, y 3º el papel del estado en la economía, reflexionando como debía actuar para aumentar la producción. Estas ideas están muy vinculadas al S.XVIII, por eso lo que Smith trataba de encontrar eran las bases del desarrollo económico y la búsqueda de la felicidad.
Analizando la naturaleza del sistema económico Smith desarrolló el concepto de individualismo, es decir, puso de manifiesto el papel del interés individual como motor de la economía. El interés individual estaría en la base misma del crecimiento económico y por extensión del progreso y de la felicidad. La economía tenía como motor al propio individuo y su ambición por enriquecerse. Así mismo afirmó el interés económico privado es la mejor fuente de riqueza en un sistema de libre competencia. Smith también habló de la mano invisible, que sería una fuerza que guiaría a los individuos en sus actividades económicas. Los economistas consideran que la mano invisible serían las estructuras de mercado. Este concepto ya aparece en la anterior obra de Smith, refiriéndose a ella como una fuerza espiritual que de forma inconsciente haría que unas personas se volvieran ambiciosas y buscaran enriquecerse, repercutiendo esto en el bien común. Smith se acercó al estudio de la economía desde posturas filosóficas y su teoría de la mano invisible rehabilitó la figura del comerciante, ya que, según ella lo que hacía el comerciante beneficiaba a la sociedad.
El estudio de precios y salarios dará lugar a una teoría sobre el valor. Hasta Smith el salario no tenía mucha importancia en el pensamiento económico, pero él vio la importancia que tenían los salarios en la economía de su tiempo, pues la gente trabajaba por un salario y dependiendo de la cuantía podría comprar más o menos productos. Smith dijo que el precio de un producto no era aleatorio sino que era la conjunción de capital invertido, salario y beneficio. El trabajo es esencial en el pensamiento de Smith, pues para él cualquier mercancía podía valorarse en función de la cantidad de trabajo que tuviera que hacerse para su elaboración. El trabajo por tanto serviría para medir la riqueza de un país, por eso para Adam Smith la potencia económica no se medía en cantidad de metales preciosos, sino que el parámetro para medirla sería la eficiencia en el trabajo de la nación, es decir, la masa trabajadora de un país. Por ejemplo Smith dijo que la Monarquía Hispánica era la que más plata tenía, pero como no fue capaz de generar trabajo no fue rica nunca. Además dado que el precio es en teoría lo que marca el valor de las cosas Smith esbozó una teoría del valor, en la que defendía que existían dos tipos de valor en un producto, el valor de uso y el valor de cambio. El valor de uso sería el valor que tiene una cosa para aliviar una necesidad y el valor de cambio es el valor de mercado. Un ejemplo claro es el del agua, que tiene mucho valor de uso pues es necesario para la vida, pero cuesta muy poco por lo que tiene poco valor de cambio. Smith defendió la remuneración del capital, es decir, defendía que un préstamo debía conllevar un interés. También Adam Smith va aponer mucho énfasis en la importancia de la agricultura lo que demuestra que Smith era un hombre de su tiempo y que estuvo influenciado por la fisiocracia.
El papel del estado en la economía debía limitarse a la creación de un sistema económico de libertad de comercio interior y exterior, por lo tanto no debía intervenir directamente en la economía. Sin embargo en el pensamiento de Smith el estado sí tenía una función activa pues debía educar a sus ciudadanos.
La ideología de Adam Smith es parte esencial del sistema económico actual, pues sus ideas fueron tomadas por otros autores del liberalismo económico. Sin embargo sus teorías presentan problemas, Smith partía del supuesto de que los mercados son perfectos, pero en la actualidad sabemos que eso no es cierto y que los mercados son asimétricos. Smith creía que en economía todos podían luchar en igualdad de condiciones para luchar por el beneficio, pero hoy sabemos que eso no es cierto.

La fisiocracia


En el siglo XVIII se desarrollo en Francia un cuerpo de teoría económica conocido como fisiocracia, supuso el comienzo de la era de escuelas y sistemas de pensamiento económico.

Hoy en día se desprecian en parte los méritos de la fisiocracia ya que estaba ligada de una forma esencial a la agricultura. Sin embargo cabe destacar que los fisiócratas compartían con los economistas ingleses preclásicos (Petty y Cantillon) el haber descartado la idea de que la riqueza y su aumento se debían al comercio. Trasladaron al campo el poder de crear riqueza, a través de los excedentes disponibles, y la búsqueda de ese excedente fue el punto central de sus análisis.

El punto de partida de los fisiócratas es la división del trabajo en dos categorías: productivo y estéril. El productivo es aquel trabajo capaz de crear excedente, todo aquel trabajo incapaz de crear excedentes es estéril.

Uno de los principales problemas de los fisiócratas es su limitación a la agricultura que supuso que ignoraran por completo el problema del valor de cambio (no tenían clara la diferencia entre valor de uso y valor de cambio), así pues no pudieron realizar un analisis de las circunstancias que hacen posible la creación de un excedente, como hubieran podido hacerlo en otro caso.

La fisiocracia también "cogió" del pensamiento de Cantillon otras ideas importantes como por ejemplo la de la corriente circular o la especial posición de la clase propietaria de las tierras.

En conjunto los fisiocratas imaginaban el orden natural de la sociedad como regulado por el principio de individualismo. Postulaban una perfecta armonía tanto en los intereses individuales como entre los intereses del rey y los de sus súbditos. El tema debe contemplarse, sin embargo, en su conjunto, como formando parte del contexto del fundamental dualismo del pensamiento fisiocrático, que se basaba en la distinción entre el orden natural y el orden positivo. Solo en el orden natural (en el ideal) podrá alcanzar el armonioso individualismo su pleno florecimiento. El individualismo fisiocrático se completaba con un profundo respeto por la propiedad privada.

Los dos máximos exponentes del pensamiento fisiocrático fueron François Quesnay (1694-1774) y Anne Robert Jacques Turgot (1727-1781). Quesnay fue medico personal de Luis XV y entró en la economía cuando tenia ya sesenta años. El estudio de la economía no fue mas que una fase de transición en su carrera intelectual. por su parte Turgot fue uno de los últimos ministros del Antiguo Régimen y quiso siempre conservar su independencia respecto a la escuela de los fisiocratas aunque siempre estuvo intimamente unido al grupo.

Por último destacar la influencia que el pensamiento de los fisiócratas tuvo en el extranjero y especialmente en el despotismo ilustrado en la época, ya que era un pensamiento acuñado en Francia que en ese momento era tomada como ejemplo tanto político como en otros ámbitos. Sin embargo la influencia de la fisiocracia fue bastante efímera (apenas un par de décadas) ya que su programa presentaba ciertas incongruencias además de mezclar características medievales con otras bastante modernas.


BIBLIOGRAFÍA BÁSICA:

ROLL, ERIC: HISTORIA DE LAS DOCTRINAS ECONÓMICAS

SPIEGEL, HENRY: EL DESARROLLO DEL PENSAMIENTO ECONÓMICO. ED:OMEGA




miércoles, 3 de diciembre de 2008

Variantes nacionales del pensamiento económico

CASTILLA

1. SS. XVI y XVII: arbitrismo

2. S. XVIII: proyectismo

1. En este reino el mercantilismo se identifica con arbitrismo. El arbitrismo constituyó una práctica económica propia de los siglos XVI y XVII. Consistía en una serie de escritos (arbitrios que se elevaban al rey, en los cuales se detectaba un problema económico y se le daba una posible solución, con un planteamiento más práctico que explicativo. Un arbitrista, por consiguiente, es una persona que, en beneficio del reino, trata de solucionar un "mal del país" por medio de sus memoriales de soluciones. Era un grupo muy heterogéneo, sin ningún tipo de conciencia de pertenecer a un sector diferenciado de la sociedad, y su trabajo no constituyó ningun pensamiento económico homogéneo; simplemente se trataba de súbditos del rey que, por una u otra circunstancia, elevaban sus propuestas al monarca por el bien común del reino. De hecho, cualquiera podía ser arbitrista, al ofrecer consejo a su señor, ya que era un deber feudal, y no hay que olvidar que en los estados modernos, el rey es señor de señores en el proceso de fortalecimiento del poder regio. A cambio, el arbitrista esperaba una merced o recompensa. Este concepto de arbitrio no es nuevo ni propio de la Edad Moderna, sino que nace a finales de la Edad Media, con un origen difuso.


Parte de la Historia Económica de España nos la han proporcionado, en parte, estos arbitristas, como Luis de Ortiz, Martínez de la Mata... aunque había otros arbitrios que planteaban verdaderos disparates (como alcanzar la alquimia para convertir el agua en oro, por ejemplo). En general, estas disposiciones servían para poner en marcha toda la maquinaria administrativa; para elevarlas había que entregarlas al personal administrativo, normalmente teniendo ya dentro del aparato burocrático algún conocido. Además, por lo general, no respondían a intereses personales tanto como a institutivos.


Acerca de los temas sobre los que escribían, algunos de ellos son la decadencia de los sectores productivos por el rentismo, la excesiva e injusta presión fiscal, las guerras... Pusieron énfasis en criticar que Castilla fuera las indias de Europa, al pasar rápidamente sus riquezas al continente y no quedarse en el reino castellano. Son temas muy conocidos para la España del siglo XVII, que gracias a estos escritos conocemos mejor. Hay que tener en cuenta también que la perspectiva es individual; deseaban conseguir beneficios, por lo que plantean la situación como muy dramática, por lo cual la solución parecería mucho más bienvenida (si el mal es peor y el remedio mejor, la recompensa será, pues, mayor). En la actualidad, la crisis del siglo XVII español se está matizando por esta revisión del subjetivismo de los arbitrios.


2. Para el siglo S XVIII hay que hablar, esta vez, de los proyectistas; más precisos y mejor formados sobre los temas que formulaban, y conseguían un pensamiento más sistematizado, pero las características eran similares a las de los arbitristas. Algunos piensan en una linea de continuidad respecto al arbitrismo. Los proyectistas eran poblacionistas; proponían el restablecimiento de los sectores productivos, con especial énfasis en el regeneracionismo de la industria, por lo que favorecían las medidas proteccionistas, al igual que sus predecesores. Hay proyectistas como Urtáriz, Jovellanos o Ulloa muy destacados, así como B. Ward, quien, en tiempos de Carlos III escribió un proyecto de modernización económica (fábricas, sistema de irrigación, o el sistema de carreteras radial, el mismo que hoy día conservamos). Todo ello orientado a un centro desde el cual irradian todas las comunicaciones, creando así un sistema centralista de la economía dentro del ideario político para el fortalecimiento del poder regio. Desde la Ilustración se criticará la ociosidad, el mayorazgo... y desde esta perspectiva, los proyectistas socavan algunos fundamentos del Antiguo Régimen.


Se podía decir que la erosión del Antiguo Régimen estaba dentro del propio sistema, pero desde sus inicios, no sólo en el siglo XVIII, si bien los proyectistas son herederos de los arbitristas.


INGLATERRA


El pensamiento económico inglés , fundamentalmente en el siglo XVIII, fue muy heterogéneo. Los autores más característicos no se proponían enfocar un funcionamiento del sistema económico en sus escritos, sino respuestas a problemas particulares; no entender o explicar todo el sistema. Podemos dividir a los autores en cuatro líneas generales de pensamiento: 1. Balanza comercial favorable. 2. Balanza comercial favorable en términos de empleo. 3. Tipos de interés. 4. Afán de cuantificación.
1. La línea encabezada por autores como G. Malynes, E. Misselden o T. Mun defendía la importancia del sector secundario y terciario, una idea tradicional enmarcada dentro del mercantilismo; es decir, exportar más que importar, y así contar con una balanza positiva en cuanto al comercio se refiere.
2. La balanza comercial favorable en términos de empleo es similar a la línea de pensamiento anterior; defienden un mayor volumen de exportaciones que de importaciones, pero no con el objetivo de atraer al estado más oro y plata, sino arrojando la idea de que exportando más aumenta la producción, cuya consecuencia más inmediata es el aumento de empleo. Es un paso más allá del que dan los autores de la primera línea. Podemos destacar a Child o Cary para esta corriente que, además, llegó a ser interpretada un siglo más tarde por Adam Smith, a través del importante mercader y banquero del siglo XVIII Ricardo Castillon. Es, nuevamente, una visión claramente mercantilista, proteccionista.
3. Acerca del debate sobre el tipo de interés, cabe citar a autores como Child o el padre del empirismo, John Locke, que también participó en el pensamiento económico de su época. En los años 60 del siglo XVII tratarán de reducir la tasa de interés al dinero, lo cual haría descender el tipo de interés. Esta medida la proponen por dos motivos. El primero de ellos es porque en los años 60 hay en Inglaterra un pesimismo, fruto de los brotes de peste y el gran incendio de Londres de 1666, que destruyó más de media ciudad. El otro es la competencia holandesa, cada vez más pujante. En esta coyuntura proponen, pues, poner más moneda en el mercado, por lo quu hay más tendencia a desprenderse del valor menor, y así se pone en circulación la economía.
4. William Petty fue ministro del parlamento y uno de los fundadores de la Real Sociedad de Londres, muy conocido en los ambientes intelectuales del momento. En su obra Aritmética política propone medir la realidad en términos de números, pesos y medidas. Durante el Antiguo Régimen, funcionaban medidas cualitativas o subjetivas (no eran iguales en todas las partes del mundo), relativas, dependiendo de diferentes circunstancias (por ejemplo, una fanega en Castilla era la producción de trigo que generaban dos mulas en un día). Lo que propone, pues, es una cuantificación de los sistemas de medición, en un proceso muy bien retratado por W. Kula en Las medidas y los hombres.
FRANCIA
El caso francés es uno de los más conocidos acerca del mercantilismo. Nos encontramos dos ideas: 1. Los pensadores proponen lograr la autosuficiencia económica del país. 2. Fomentar la industria mediante una serie de medidas proteccionistas. El pensamiento económico francés se refiere, nuevamente, a cuestiones concretas y no a todo el sistema económico. Sus pensadores más destacados son B. Laffemas, Montchrétien y Jean Baptiste Colbert.
Laffemas y Montchrétien ponían el énfasis en el autoabastecimiento y la autosuficiencia del estado francés. Los franceses, en ese contexto de finales del siglo XVI y principios del XVII (las Guerras de Religión, el peligro de la monarquía hispánica, el magnicidio de Enrique IV...) favorece esa idea de supervivencia cerrando las puertas al exterior.
Por su parte, Colbert lleva estas ideas a su máxima expresion bajo el reinado de Luis XIV (será, de hecho, su gran ministro). Destaca por el fomento de las manufacturas. Protegiendo la industria nacional pensaba que tendría acceso a todo el oro y plata de Europa, valiendo más. Obstaculiza la importación tanto de materia prima como de productos manufacturados, con fuertes aranceles, muy importantes en productos extranjeros. A la industria la ayudó con privilegios fiscales, interviniendo en los gremios y, como novedad, creando las Reales Fábricas. Este tipo de industria, de grandes dimensiones, tenían un buen número de privilegios reales, donde se tendía al monopolio y albergando a miles de trabajadores para tener un aproducción capaz de abastecer a toda Francia, y además de crear excedentes para lanzarlos al mercado extranjero. Destaca la industria de gobelinos, una fábrica de tapices con producción de lujo, con el objeto de vender caro. Si el énfasis estaba en los dos primeros autores citados en la autosuficiencia, ahora con Colbert se potencia una política agresiva, de supervivencia frente a una economía pujante, para restar oro y plata a otros países y colocándoles, así, los productos que necesitaran.

El mercantilismo. Parte III

A partir de Heckscher y su obra clásica surgen otros autores que tienen una visión más crítica acerca del mercantilismo, curiosamente todos ellos pertenecientes al mundo anglosajón. Dos de ellos son Jacob Viner, perteneciente a la universidad de Chicago, y Coleman. Este último desmiente que el mercantilismo pudiera construir una escuela. En 1969 dice que Heckscher había dejado de lado la literatura económica castellana u holandesa, y que utilizó de esta manera la parte (casos inglés y francés) por el todo. El mercantilismo sería, pues, un pensamiento a posteriori, creado por la historiografía actual para hacer referencia a un momento concreto del pasado. Esta teoría se refleja en el trabajo de otros investigadores como Perdices de Blas, quien rotundamente afirma que no hay escuela mercantilista.
Por último, Magnusson, en 1994, revalidó el concepto de mercantilismo para aplicarlo al estudio de la economía durante los siglos XVI y XVII, si bien es cierto que el debate sigue abierto, y continúa habiendo historiadores y economistas de ambos bandos.